La Declaración de Nueva Delhi de los BRICS: entre el Espíritu de Bandung y las contradicciones del presente
Bandung, Palestina, reparaciones y nueva arquitectura económica. La posición de Argelia recuerda una contradicción central: no se puede reivindicar el anticolonialismo y guardar silencio sobre el Sáhara Occidental.
Por Esteban Silva Cuadra
La Declaración de Nueva Delhi adoptada por los BRICS el 12 de septiembre de 2026 constituye un avance político en la transformación de la correlación de fuerzas internacionales y en el cuestionamiento de un orden mundial marcado por profundas desigualdades entre el Norte y el Sur.
Los BRICS no constituyen un bloque homogéneo ni expresan un programa acabado de transformación internacional. Sin embargo, sus consensos sobre multipolaridad, reforma de Naciones Unidas, Palestina, colonialismo, reparaciones históricas, sanciones unilaterales y nueva arquitectura económica y financiera son políticamente relevantes. La Declaración debe ser analizada, por tanto, desde sus avances, pero también desde sus límites y contradicciones.
Bandung y el Sur Global
Uno de sus contenidos más significativos aparece en el párrafo 16, donde los BRICS recuerdan expresamente la Conferencia Afroasiática de Bandung de 1955 y sus principios de igualdad, independencia, no intervención y beneficio mutuo, reconociendo al Espíritu de Bandung como referencia para construir un sistema multilateral más justo, inclusivo y representativo.
Bandung expresó la irrupción política de los pueblos recientemente independizados en un sistema internacional dominado por las grandes potencias. Sus principios de soberanía, autodeterminación, descolonización, no injerencia y cooperación Sur-Sur enlazan históricamente con Belgrado, el nacimiento del Movimiento de Países No Alineados y la actual emergencia del Sur Global.
El párrafo 10 reconoce precisamente al Sur Global como motor de cambio, mientras los párrafos 2 y 7 defienden un orden más justo, representativo y multipolar.
La multipolaridad, sin embargo, no debería significar sustituir una hegemonía por otra, sino ampliar los márgenes de soberanía de los pueblos e impedir que una potencia o un grupo de potencias pueda imponer unilateralmente sus decisiones al conjunto de la humanidad.
Palestina y el derecho a la autodeterminación
Los párrafos 30 al 34 contienen uno de los avances políticos más importantes de la Declaración.
Los BRICS exigen preservar el alto el fuego y garantizar la ayuda humanitaria en Gaza; rechazan el desplazamiento forzado; reconocen el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y al retorno; respaldan la membresía plena de Palestina en Naciones Unidas y un Estado palestino soberano sobre las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como capital.
La Declaración condena además la inanición como método de guerra, los ataques contra civiles e infraestructura sanitaria, respalda a la UNRWA y recuerda las medidas provisionales adoptadas por la Corte Internacional de Justicia en el procedimiento iniciado por Sudáfrica contra Israel. Asimismo, rechaza las medidas destinadas a modificar unilateralmente el estatuto de Jerusalén ocupada.
Desde una perspectiva anticolonialista, estas definiciones son relevantes porque Palestina no puede reducirse simplemente a un “conflicto entre dos partes”. Existe una ocupación, una desposesión territorial y una persistente negación del derecho a la autodeterminación de un pueblo.
Colonialismo, esclavitud y reparaciones históricas
El párrafo 11 reclama erradicar el colonialismo en todas sus formas y manifestaciones y destaca la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada como uno de los crímenes más graves contra la humanidad.
Esta definición abre necesariamente la cuestión de las reparaciones históricas.
La esclavitud y el colonialismo fueron pilares del proceso de acumulación mediante el cual las potencias coloniales construyeron una parte sustantiva de su riqueza, mientras África, el Caribe, Asia y otros territorios sufrían siglos de saqueo y subordinación.
Las reparaciones no pueden limitarse a lo simbólico. Deben comprender reconocimiento de responsabilidades, restitución patrimonial, transferencia tecnológica, cooperación para el desarrollo, financiamiento justo, revisión de mecanismos de endeudamiento y transformación de estructuras económicas internacionales que continúan reproduciendo desigualdades históricas.
Existe así una relación entre el anticolonialismo del párrafo 11, la reforma de las instituciones de Bretton Woods de los párrafos 17 al 19, el comercio más justo de los párrafos 20 y 21, la soberanía sobre los recursos naturales del párrafo 67 y la incorporación del Sur a segmentos de mayor valor agregado de los párrafos 84 y 86.
Las formas actuales de dependencia pueden expresarse mediante subordinación financiera, tecnológica y comercial, sanciones extraterritoriales y apropiación desigual de los recursos naturales. En esa misma lógica, el párrafo 22 condena las medidas coercitivas unilaterales y el párrafo 27 exige poner fin a las medidas económicas, comerciales y financieras contra Cuba.
El silencio sobre el Sáhara Occidental
Precisamente porque el párrafo 11 reivindica la erradicación del colonialismo, resulta inexplicable que la Declaración guarde silencio sobre el Sáhara Occidental.
El Sáhara Occidental continúa inscrito en Naciones Unidas como territorio no autónomo pendiente de descolonización y la causa saharaui forma parte inseparable de la historia de las luchas africanas contra el colonialismo.
También se echa de menos una referencia más explícita a la Unión Africana, a su tradición anticolonialista y a sus principios de soberanía y autodeterminación. La República Árabe Saharaui Democrática forma parte de esa organización.
No basta, por tanto, con reclamar —como correctamente hace el párrafo 13— una mayor representación de África en las instituciones internacionales. También debe escucharse la posición africana frente a los procesos todavía pendientes de descolonización.
El párrafo 67, que reconoce los derechos soberanos sobre los recursos naturales, plantea otra contradicción. Mientras no exista una solución definitiva basada en el ejercicio efectivo del derecho a la autodeterminación, debe protegerse la soberanía permanente del pueblo saharaui sobre sus recursos naturales.
Ninguna potencia ocupante puede disponer legítimamente de las riquezas de un territorio pendiente de descolonización ignorando los derechos y la voluntad de su pueblo. Del mismo modo, deben respetarse los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario y mantenerse la solidaridad con los presos políticos y defensores saharauis de los derechos humanos.
Palestina y el Sáhara Occidental poseen historias y situaciones jurídicas diferentes, pero comparten un principio universal: ningún pueblo puede ser privado indefinidamente del derecho a decidir libremente su destino.
Nuestro internacionalismo no puede establecer jerarquías entre pueblos ocupados.
Argelia: Bandung, MNOAL y las nuevas herramientas del Sur Global
En este debate adquiere especial relevancia Argelia, que representa hoy una de las expresiones más consecuentes de la tradición política de Bandung, del Movimiento de Países No Alineados y del anticolonialismo africano.
Argelia sostiene simultáneamente el derecho del pueblo palestino y del pueblo saharaui a la autodeterminación. En la XIX Cumbre del MNOAL, el presidente Abdelmadjid Tebboune vinculó ambas causas con el derecho de los pueblos a decidir su destino y con la necesidad de terminar con las formas todavía existentes de ocupación y colonialismo.
Esta posición demuestra que no existe contradicción entre defender firmemente Palestina y sostener con la misma consecuencia los derechos nacionales del pueblo saharaui.
Argelia no integra los BRICS, pero desde mayo de 2025 es miembro del Nuevo Banco de Desarrollo, creado por ese agrupamiento. Su participación permite visualizar una convergencia posible entre la tradición histórica de Bandung y el MNOAL y las nuevas herramientas financieras surgidas en torno a los BRICS, sin confundir espacios que poseen historias y funciones diferentes.
Democratizar Naciones Unidas
Los párrafos 7, 8 y 13 reclaman mayor representación de África, Asia, América Latina y el Caribe y de los países en desarrollo en los procesos internacionales de toma de decisiones.
El párrafo 13 plantea una reforma integral de Naciones Unidas y de su Consejo de Seguridad y reconoce las aspiraciones africanas expresadas en el Consenso de Ezulwini y la Declaración de Sirte.
Es un avance, pero todavía insuficiente. Democratizar Naciones Unidas no puede significar únicamente incorporar nuevos miembros permanentes al Consejo de Seguridad. Exige también discutir el privilegio del veto, fortalecer la Asamblea General y terminar con la aplicación selectiva del derecho internacional.
Nueva arquitectura económica, financiera y comercial
Aquí se juega una parte sustantiva de la capacidad transformadora de los BRICS.
Los párrafos 17 al 19 plantean reformar el FMI y el Banco Mundial aumentando la representación de las economías emergentes y países en desarrollo, mientras los párrafos 20 y 21 defienden una reforma de la OMC y un sistema comercial más equitativo.
El párrafo 90 propone ampliar el uso de monedas locales y desarrollar sistemas de pagos transfronterizos más accesibles. A ello se suman el Acuerdo de Reservas de Contingencia (97), los mecanismos multilaterales de garantías (102) y el Nuevo Banco de Desarrollo (115).
No estamos todavía ante una moneda común ni frente a una ruptura con el dólar o con las instituciones de Bretton Woods, pero sí ante esfuerzos que pueden ampliar progresivamente los márgenes de autonomía financiera del Sur.
Desde América Latina y el Caribe sabemos, sin embargo, que no basta aumentar el comercio si sus reglas reproducen estructuras de dependencia. La experiencia de América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC, Chile Mejor Sin TLC y LATINDADD muestra que un comercio verdaderamente justo debe permitir industrialización, soberanía alimentaria, energética y tecnológica y capacidad de los Estados para definir sus propias estrategias de desarrollo.
La discusión recupera también la vigencia de la teoría latinoamericana de la dependencia y del enfoque centro-periferia: diversificar socios comerciales no transforma por sí solo las relaciones estructurales de subordinación si el Sur continúa exportando materias primas mientras la tecnología, el financiamiento y el mayor valor agregado permanecen concentrados en otros centros.
En ese sentido, los párrafos 67, 84 y 86 son particularmente importantes: reconocen la soberanía sobre minerales críticos y plantean industrialización, transferencia tecnológica y una mayor participación de los países en desarrollo en los segmentos de alto valor agregado.
La experiencia chilena es ilustrativa. Décadas de apertura comercial no modificaron estructuralmente nuestro carácter de economía fundamentalmente exportadora de materias primas.
La pregunta central sigue siendo, entonces: qué comercio, bajo qué reglas, entre quiénes y al servicio de qué proyecto de desarrollo.
Una nueva arquitectura económica internacional sólo será verdaderamente transformadora si contribuye a superar la vieja división internacional del trabajo mediante soberanía sobre los recursos naturales, industrialización, agregación de valor, transferencia tecnológica, comercio justo y cooperación Sur-Sur.
Contradicciones y balance desde el Sur Global
Los BRICS no son un nuevo Movimiento de Países No Alineados ni constituyen un bloque ideológico.
Su propuesta financiera continúa siendo principalmente reformista; sus mecanismos propios son todavía embrionarios y persisten vínculos importantes con las instituciones que buscan reformar. Existe, por tanto, una diferencia entre conquistar mayores espacios dentro del sistema existente y transformar sus estructuras.
La otra contradicción central aparece entre el llamado a erradicar el colonialismo del párrafo 11, la reivindicación del Espíritu de Bandung del párrafo 16 y el silencio sobre el Sáhara Occidental. La posición de Argelia demuestra que es posible participar de las nuevas herramientas económicas del Sur y mantener al mismo tiempo una política consecuentemente anticolonial respecto de Palestina y el pueblo saharaui.
Estas contradicciones deben señalarse sin desconocer el significado general de la Declaración: expresa una correlación mundial en transformación y la búsqueda de mayores márgenes de soberanía por parte del Sur Global.
Por eso resulta particularmente importante que los BRICS hayan recuperado el Espíritu de Bandung.
Bandung significó que los pueblos sometidos al colonialismo comenzaron a dejar de ser objetos de la política mundial para convertirse en sujetos de su propia historia. Setenta y un años después, la tarea consiste en convertir esa memoria en poder político y económico efectivo.
Los BRICS no constituyen una alternativa acabada, pero pueden contribuir, junto al MNOAL, la Unión Africana, las articulaciones latinoamericanas y caribeñas y otras expresiones del Sur Global, a construir un mundo multipolar, soberano, anticolonial y más justo.
El desafío histórico continúa siendo que el Sur deje definitivamente de ser periferia subordinada y se transforme en sujeto político, económico y civilizatorio de un nuevo orden mundial, construyendo desde sus propias soberanías una cooperación entre pueblos y Estados fundada en la complementariedad, la igualdad, el beneficio mutuo y la autodeterminación.
Notas y referencias
[1] Esteban Silva Cuadra, “A 65 años del Movimiento de Países No Alineados: Bandung, Argelia, Allende y la vigencia del Sur Global”, InfoSurGlobal, septiembre de 2026. Sobre Bandung, Belgrado, MNOAL y cooperación Sur-Sur.
Leer en InfoSurGlobal
[2] Esteban Silva Cuadra, “Las causas saharaui y palestina son indisociables”, InfoSurGlobal, agosto de 2025. Sobre autodeterminación y coherencia anticolonial.
Leer entrevista
[3] Esteban Silva Cuadra, “Soberanía o recolonización: la gran batalla de los pueblos de América Latina y el Caribe”, América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC, julio de 2026. Sobre neocolonialismo y nuevas formas de dependencia.
Leer artículo
[4] Plataforma América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC, Declaración de la Tercera Asamblea Continental, Santiago, mayo de 2025. Sobre soberanía económica y alternativas a los TLC.
Leer declaración
[5] Lucía Sepúlveda / Chile Mejor Sin TLC, “TLC Chile-EEUU, 23 años de promesas incumplidas”, 2026. Balance sobre extractivismo y diversificación productiva.
Leer documento
[6] Esteban Silva Cuadra, “Chile no puede negociar su soberanía”, América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC, agosto de 2026. Sobre autonomía, política productiva e integración regional.
Leer artículo
[7] LATINDADD, “BRICS: el reto de construir una nueva arquitectura financiera global”, mayo de 2025. Sobre BRICS y transformación del sistema financiero internacional.
Leer análisis
[8] LATINDADD, “BRICS 2026: balance de los avances rumbo a la Cumbre de Nueva Delhi”, agosto de 2026. Sobre gobernanza global, cooperación Sur-Sur y agenda financiera.
Leer balance
[9] Presidente Abdelmadjid Tebboune, intervención ante la XIX Cumbre del Movimiento de Países No Alineados. Sobre Palestina, Sáhara Occidental, autodeterminación y anticolonialismo.
Consultar Ministerio de Relaciones Exteriores de Argelia
[10] Nuevo Banco de Desarrollo, “Algeria officially becomes member country of New Development Bank”, mayo de 2025. Sobre la incorporación de Argelia al banco creado por los BRICS.
Consultar Nuevo Banco de Desarrollo
[11] André Nassif, “El modelo centro-periferia y la economía política de la CEPAL: ayer y hoy”, Revista CEPAL, diciembre de 2024. Sobre la vigencia contemporánea del enfoque centro-periferia y las restricciones estructurales que enfrentan las economías periféricas.
Consultar publicación de CEPAL










