TLC Ecuador-Canadá: soberanía y derechos en juego
Ante la inminente firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Ecuador y Canadá, prevista para el 24 de julio de 2026, la Plataforma América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC expresa su profundo rechazo y preocupación.
Compartimos declaración completa.
TLC Ecuador-Canadá:
Un tratado neoliberal que subordina la soberanía y los derechos de los pueblos
DECLARACIÓN DE LA PLATAFORMA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE MEJOR SIN TLC
Ante la inminente firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Ecuador y Canadá, prevista para el 24 de julio de 2026, la Plataforma América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC expresa su profundo rechazo y preocupación.
El anuncio del gobierno de Daniel Noboa se realiza sin que la ciudadanía conozca el texto definitivo, lo que evidencia un proceso de negociación carente de transparencia y participación social. Este tratado se inscribe en la continuidad de una estrategia neoliberal que profundiza la inserción subordinada de nuestra región en la economía mundial. Bajo promesas de apertura de mercados, se consolida un modelo que beneficia a las grandes empresas agroexportadoras, mineras y financieras, mientras debilita la soberanía económica, jurídica, productiva y territorial de los pueblos.
Compartimos las denuncias de organizaciones indígenas, campesinas, sindicales y ecologistas, como Ecuador Decide No TLC y Acción Ecológica, quienes advirtieron que las negociaciones avanzaron «a puertas cerradas y con total opacidad». La firma de este tratado no es un mero acto técnico, sino una decisión política que compromete recursos naturales, servicios públicos, la producción nacional y la capacidad regulatoria del Estado, sin que se hayan realizado consultas ni evaluaciones de impacto vinculantes.
Amenazas a la soberanía constitucional
Nos preocupa especialmente la inclusión de mecanismos de arbitraje internacional inversor-Estado, incompatibles con el artículo 422 de la Constitución ecuatoriana. Esta figura, ya rechazada por la ciudadanía en el referéndum de abril de 2024, permitiría a las corporaciones demandar al país por políticas públicas que afecten sus expectativas de ganancia, sometiendo la soberanía jurídica a tribunales privados. No es aceptable reinstalar lo que el pueblo ya rechazó mediante un tratado sin deliberación social.
El TLC no puede desvincularse de los intereses de las corporaciones mineras canadienses. Como ha señalado Acción Ecológica, el acuerdo refuerza el modelo extractivista y vulnera derechos territoriales y colectivos. La experiencia en la región demuestra que estas cláusulas se usan para presionar contra políticas ambientales, consultas comunitarias y la defensa del agua.
Derechos laborales y sociales en riesgo
La Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOSL) ha alertado que el tratado vulnera derechos laborales y ambientales. Rechazamos el uso instrumental de referencias a mujeres, pueblos indígenas o PYMES para «maquillar» un acuerdo que favorece al gran capital. Las promesas de acceso al mercado canadiense no responden preguntas fundamentales: ¿qué pasará con la agricultura familiar campesina, la regulación minera, la protección del agua y los derechos territoriales?
Profundización de la dependencia
La experiencia latinoamericana demuestra que estos tratados refuerzan la exportación de materias primas, la concentración empresarial y la dependencia tecnológica, sin generar la industrialización ni la transferencia tecnológica prometidas.
Exigencias y solidaridad
Expresamos nuestra solidaridad con las organizaciones ecuatorianas que han luchado contra este acuerdo y hacemos nuestras sus demandas:
1. Divulgación del texto íntegro y apertura de un debate nacional amplio, democrático y vinculante.
2. Evaluaciones independientes sobre sus impactos en la soberanía, los derechos laborales, la agricultura campesina, los derechos de la naturaleza y la capacidad regulatoria del Estado.
Por una integración soberana
Reafirmamos que América Latina y el Caribe necesitan cooperación y comercio justo, pero no tratados que entreguen privilegios a las corporaciones y reduzcan la soberanía de los Estados. Proponemos una integración basada en la complementariedad productiva, la soberanía alimentaria y energética, y el respeto a los derechos de la naturaleza.
Los acuerdos que otorgan más derechos a las corporaciones que a los pueblos no son cooperación; son mecanismos de subordinación neocolonial. No necesitamos más TLC. Necesitamos más soberanía, integración regional y justicia social.
Plataforma América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC
Julio de 2026
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