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Acuerdo MERCOSUR-UE golpea el corazón del Acuerdo Verde de la UE

Un equipo de investigación internacional verificó que el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur contradice los objetivos del Acuerdo Verde Europeo y no cumple criterios básicos de sostenibilidad.

Por Servindi.

El equipo de 22 investigadores internacionales, dirigido por Laura Kehoe, científica de la Universidad de Oxford y de la Nature Conservancy, observa que el gobierno de Brasil se mueve en dirección opuesta a su compromiso de reducir la deforestación como parte del Acuerdo de París.

La evaluación inernacional es muy oportuna considerando que la UE evalúa aceptar un controvertido acuerdo comercial con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, países del bloque del Mercosur.

El pacto comercial garantizaría una carne más barata, la continuidad de soya libre de aranceles y más etanol, todos estos factores críticos de la deforestación.

 Acuerdo UE-Mercosur fue provisionalmente aprobado

El acuerdo UE-Mercosur fue provisionalmente aprobado en 2019 después de dos décadas de negociaciones pero llega en un momento en el que los pueblos indígenas de Brasil y los bosques que protegen se encuentran bajo ataque.

Durante 2019, los asesinatos de líderes indígenas en la Amazonia brasileña alcanzaron el nivel más alto en dos décadas. La gente arriesga sus vidas para defender la selva, su hogar, pero la crisis es incontrolable.

La deforestación y los ataques violentos aceleran desde que el presidente Jair Bolsonaro asumió el cargo, con unos preocupantes 516 incendios mayores ya detectados este verano en la Amazonia brasileña.

Alemania reflexiona y duda

Después de reunirse con Greta Thunberg y otros jóvenes activistas climáticos, Angela Merkel tiene ahora considerables dudas plenamente justificadas sobre el controvertido acuerdo comercial.

La deforestación libera grandes cantidades de dióxido de carbono y acelera el colapso del clima mundial. Provoca la extinción de especies y aumenta la probabilidad de futuras pandemias.

Para empeorar aún más las cosas, a medida que el Amazonas arde, se acerca a un punto de inflexión, que si se alcanza podría desencadenar un rápido cambio de la exuberante selva tropical a una sabana seca.

En dicho escenario, se reducirán drásticamente las precipitaciones de las que depende la agricultura de Sudamérica. Ha quedado dolorosamente claro: cuando destruimos los bosques todos sufrimos, afirma Kehoe, autora principal del documento.

 Responsabilidad de la UE

A pesar de sus aspiraciones ecológicas, la UE es líder mundial en la importación de cultivos que provocan la deforestación, lo que ha dado lugar a una pérdida de bosques que entre 1990 y 2008 fue equivalente al tamaño de Portugal.

Incluso sin un acuerdo comercial, cada año la UE importa más de 10 millones de toneladas de soya y 200.000 toneladas de carne de res del bloque del Mercosur. Las importaciones en curso a la UE desde el Mercosur son equivalentes a la deforestación de un campo de fútbol de deforestación cada tres minutos.

En su calidad de segundo socio comercial de Brasil, la UE tiene la responsabilidad vital de priorizar el comercio sostenible y cumplir sus compromisos en materia de derechos humanos, protección del medio ambiente y mitigación del cambio climático.

Europa es cómplice de los crímenes cometidos en nombre de la producción agrícola, afirma Sônia Guajajara, líder de la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), que representa a más de 300 grupos indígenas brasileños.

Europa y otros mercados de consumo del mundo necesitan aprender a utilizar su poder de consumo para asegurar que nuestros derechos tradicionales sean respetados y para promover la preservación de los bosques, manifiesta Guajajara.

Recomendaciones oportunas

Un artículo en el sitio web One Earth traza un camino hacia la sostenibilidad, pero requiere de una rápida acción de los legisladores europeos. Junto con el rastreo de la ubicación de los lugares de origen de los cultivos y los productos pecuarios, es necesario introducir un proceso participativo que incluya a los pueblos indígenas, las comunidades locales, los formuladores de políticas y los científicos.

Otros mecanismos incluyen la rectificación colectiva (en la que las comunidades vulnerables pueden solicitar una acción legal), la diligencia debida (en la que las empresas son legalmente responsables de sus cadenas de suministro) y la suspensión de los productos básicos vinculados a la deforestación o a los abusos de los derechos humanos.

Queremos que la UE deje de importar productos que causan el caos en el extranjero y que, en cambio, se convierta en un líder mundial del comercio sostenible, dijo la autora principal, Laura Kehoe.

Kehoe es una científica irlandesa en la Universidad de Oxford que estudia cómo el consumo de carne puede impulsar la deforestación: «si los alimentos se cultivan en tierras deforestadas ilegalmente, ¿por qué no es ilegal comprarlos?» observa con preocupación.

La investigación también pone de manifiesto la forma en que el poder económico del comercio podría utilizarse como incentivo para que los países cumplan sus compromisos en virtud del Acuerdo de París.

Es importante que se introduzcan prohibiciones al comercio de bienes y servicios específicos hasta que los productos básicos cumplan con los criterios jurídicos y de sostenibilidad básicos en conformidad con los acuerdos internacionales.

Se trata de una opción de política particularmente poderosa, dada la falta de mecanismos jurídicos para hacer cumplir los acuerdos internacionales como el Acuerdo de París.

En un momento en que la deforestación, el cambio climático y las violaciones de los derechos de los indígenas se están intensificando, es crucial que la Unión Europea adopte medidas urgentes.

 ¿Dará la UE un paso adelante para aplicarlas a tiempo?

Nuestra ventana de oportunidad para evitar los resultados desastrosos del cambio climático se está cerrando. Como lo han demostrado las huelgas escolares y las protestas por el clima en toda Europa, ya no aceptaremos las prácticas de producción que causan el cambio climático, dice Tiago Reis.

Reis es un brasileño candidato al doctorado en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, que estudia cómo el comercio internacional afecta al uso de la tierra en los países productores.

La triste ironía de todo esto es que nunca hubo necesidad de más deforestación en el Brasil: la investigación ha demostrado que la futura demanda agrícola podría satisfacerse mejorando las prácticas agrícolas existentes y restaurando las tierras degradadas, sin necesidad de una mayor conversión de los hábitats naturales.

Laura Kehoe está profundamente desalentada por los compromisos mundiales que caen muy por debajo de sus metas una y otra vez. A la UE le encanta comprometerse con los objetivos a los que aspira, pero el mundo vivo está pidiendo a gritos acciones y no palabras.

Necesitamos arreglar fundamentalmente el comercio para evitar que se aviven los conflictos y el ecocidio en el extranjero. Afortunadamente, ya tenemos las soluciones, pero, ¿dará la UE un paso adelante para aplicarlas a tiempo?

Para acceder a más investigaciones sobre el Acuerdo Mercosur – UE visita el apartado  Acuerdos con Europa, en el área de investigaciones de esta página.

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