“Las mujeres debemos enfrentar el avance brutal de la ultra derecha”
Graciela Rodriguez es Coordinadora del Instituto EQÜIT (Gênero, Economia e Cidadania Global) desde 2020, forma parte de la Red de Género y Comercio, y es miembro de la Coordinación de REBRIP (Rede Brasileira pela Integração dos Povos). En esta entrevista, realizada en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, explica por qué el comercio impacta con más fuerza en las mujeres y cuáles son los desafíos para el feminismo en la región.
¿Por qué las mujeres son las que más sufren los impactos negativos de los Tratados de Libre Comercio?
La globalización, que el neoliberalismo ha puesto en marcha en las últimas décadas, se ha basado en gran parte, en la liberalización comercial, dentro de la OMC y mediante Tratados de Libre Comercio. Esa liberalización y ese neoliberalismo se fortalecido, en muchas partes del mundo, gracias al trabajo cada vez más barato de las mujeres. Las fábricas textiles, de alimentos, y otras, con gran número de mujeres, han sido una de las bases de la globalización, permitiendo la baja de salarios de los hombres también. Por eso siempre decimos que las cuestiones de género, para el trabajo, no son una cuestión de las mujeres, son una cuestión de hombres y mujeres. Porque la subordinación de las mujeres que la sociedad ejerce hace que acepten trabajos más baratos y, por lo tanto, también inciden en el nivel salarial de todos los trabajadores.
¿Qué pasa a la hora de las resistencias? ¿Qué lugar ocupan las mujeres y el feminismo?
En las últimas décadas el feminismo ha sido uno de los movimientos más exitosos y triunfantes. En el fin del siglo pasado y en el inicio de este quedó demostrado. Porque justamente representa a gran parte o a la mayor parte de las trabajadoras que saben y que viven en sus cuerpos la precariedad, los peores empleos, las condiciones de trabajo más brutales, y esto ha llevado al feminismo a una resistencia que se ha mostrado enorme.
En cuanto a perspectivas, ¿qué estrategias debería darse el feminismo latinoamericano y caribeño en la coyuntura actual?
La situación de la coyuntura en América Latina y en el Caribe en este momento es muy diversa según los países, entonces es difícil tener una estrategia común. Pero creo que si existe la posibilidad de una estrategia común es frente al avance brutal de la ultraderecha y su antifeminismo. Porque el capital no quiere perder ese trabajo gratuito e invisible que hacemos las mujeres dentro de las casas, y con salarios bajos cuando ese trabajo se hace en el ámbito del mundo del trabajo remunerado. Ese sometimiento y esa sumisión es fundamental para crear la riqueza con la que el capitalismo gana, lucra y que no quiere perder. Este es el punto de mayor importancia para unificar el movimiento latinoamericano. Y por eso la ultra derecha se ha ensañado con el feminismo en los últimos tiempos, porque pierde una cantidad enorme de riqueza y un control subjetivo de las poblaciones.
¿Cómo se preparan desde EQUIT/REBRIP para asumir la agenda de las mujeres?
Desde la REBRIP (Rede Brasileira Pela Integração dos Povos) y el EQÜIT (Instituto Genero, Economia e Cidadania Global) venimos trabajando, desde hace varios años, en una agenda para las mujeres que considere los aspectos económicos y macroeconómicos, desde su centralidad en la vida de las mujeres y en su incidencia en la desigualdad de género que existe en nuestras sociedades. Nosotras y nosotros pensamos que el modelo minero y agroexportador que promueven los Tratados de Libre Comercio, así como otros aspectos de la vida relacionados con ellos más allá del modelo productivo, como la liberalización generalizada de la economía, la privatización de los servicios, la discusión sobre las patentes de los medicamentos, entre otros, impactan muy fuertemente en la vida de las mujeres. Por eso nuestra agenda está centrada en buscar políticas de cuidado, para pensar un nuevo modelo productivo basado en la sustentabilidad y en el cuidado de la vida. Las mujeres estamos empeñadas en estas políticas como un proyecto de desarrollo y de desenvolvimiento económico y social, que traiga no solo igualdad de género, sino que permita superar muchas de las desigualdades y ponga la vida en el centro, como hemos dicho varias veces. La vida en el centro y no el lucro.
En definitiva, la agenda del feminismo en Latinoamérica y el Caribe es la lucha contra la trama económico-financiera de las violencias del capital, que profundiza el endeudamiento, la explotación, el extractivismo en nuestros territorios y con eso va impactando la vida de las mujeres. En Brasil decimos que ya estamos viviendo una epidemia de feminicidios, fortalecida y promovida a partir de una violencia patriarcal cada vez más brutal, que se vive y se siente en nuestros territorios y está exterminando a las mujeres. La lucha que nos unifica es la lucha contra esa violencia patriarcal y por derechos y garantías para las mujeres.










