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Mercosur-UE: euforia por un acuerdo que costará ratificar

Los líderes del Mercosur celebraron junto a la presidenta de la Comisión Europea, por segunda vez en cinco años, el fin de las negociaciones del TLC entre ambos bloques. Sin embargo, dado los impactos negativos a ambos lados del atlántico, su ratificación es dudosa.

En toda negociación existen ganadores y perdedores, y los países del sur tienen una larga experiencia en quedar rezagados en los beneficios de los acuerdos comerciales. Sin embargo, mientras en los Estados del Mercosur las elites locales celebran haber arribado al acuerdo, entre los 27 miembros de la Unión Europea la posición no es unánime. Francia, Polonia, Irlanda, Holanda, e incluso Italia, han expresado su rechazo al acuerdo por los perjuicios que implicaría para su sector agrícola y su soberanía alimentaria.

En el Mercosur, por su parte, el acuerdo todavía deberá pasar por la ratificación parlamentaria. Desde la Plataforma América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC Esteban Silva, Coordinador General, expresó: “es preocupante que se den por finalizadas las negociaciones entre el Mercosur y la UE, sobre todo porque la ciudadanía no fue consultada ni informada sobre sus impactos. Numerosas organizaciones sindicales y sociales como la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) o la Rede Brasileira Pela Integração dos Povos (REBRIP) alertan sobre los riesgos para las industrias sudamericanas y el empleo, así como los impactos ambientales y sociales que implicará la profundización del extractivismo petrolero, minero y agropecuario”.

Alerta sobre las consecuencias negativas

“Una vez más denunciamos que este acuerdo, en sus términos actuales, no beneficia a las personas, ni al desarrollo sostenible con inclusión social. Solo favorece a sectores exportadores de materias primas, que también son los que más violan la naturaleza y el medio ambiente, el trabajo y los derechos humanos, además de poner en riesgo el empleo para los trabajadores de todos los sectores productivos del Mercosur, con especial deterioro de la industria, expresado por varias cámaras empresariales del sector”, expresa un comunicado de la CCSCS.

Desde REBRIP, por su parte, señalaron que se trata de un acuerdo “en beneficio de los sectores agroindustrial y minero del Mercosur, y de las grandes industrias transnacionales, el sector financiero y los servicios en de la Unión Europea” y destacaron que los grandes perdedores serán “las mayorías sociales, los trabajadores industriales, la agricultura familiar y los trabajadores y propietarios de pequeñas empresas en el sector de servicios del Mercosur, y pequeños agricultores de la Unión Europea”.

Para descargar la declaración de la CCSCS ingrese AQUÍ.

Para descargar la declaración de REBRIP ingrese AQUÍ.

Tendencias que no son para festejar

La cumbre de este 6 de diciembre en Montevideo, a la que asistieron los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Brasil, Lula Da Silva; de Uruguay, Luis Lacalle Pou; de Paraguay, Santiago Peña, y la titular de la Unión Europea, Ursula Von der Leyen, fue escenario de un festejo eufórico ante un futuro que se presenta, por lo menos, como sombrío. ¿Estamos ante un pacto neo-colonial como señalan los detractores del sur? ¿Llevará a la quiebra a los agricultores europeos como dicen desde el norte? ¿Qué sostenibilidad puede ofrecer la profundización del extractivismo minero, petrolero y agropecuario?

En 2023, las exportaciones de Europa hacia el Mercosur alcanzaron un valor de 58.957 millones de dólares, mientras que las importaciones provenientes de esta región sumaron la cifra de 56.946 millones de dólares, lo que muestra un balance deficitario para el Mercosur.

Por otro lado, desde el Mercosur se eliminarán los aranceles para más del 90% de las importaciones provenientes de la UE, incluidos los automóviles (actualmente con un arancel del 35%), las piezas de automóviles, la maquinaria (hasta el 18%), los productos químicos y farmacéuticos (hasta el 14%). También facilitará el acceso para la ropa y el calzado. Se trata de los sectores con mayor ocupación de mano de obra y generación de empleo formal a través de sus cadenas productivas. Para los vehículos eléctricos e híbridos provenientes de la UE, el arancel se reducirá del 35% al 25% en el primer año.

Según France 24, mientras la UE liberalizará el 82% de las importaciones agrícolas provenientes del Mercosur, el bloque suramericano eliminará los impuestos de aduanas en el 93% de las líneas arancelarias para las exportaciones de la UE.

Quedan dudas respecto a cómo quedó redactado el capítulo referido a compras públicas, que exigía la apertura de las mismas a las trasnacionales europeas en igualdad de condiciones que los proveedores locales. Esto bloquearía usar esta herramienta de política pública para promover el desarrollo en los países del sur, utilizando la inversión estatal para el fomento de la producción local.

«La Plataforma América Latina y el Caribe mejor Sin Tratados de Libre Comercio lleva años movilizándose y oponiéndose al Acuerdo Mercosur-UE»,  declaró Esteban Silva y agregó: «Es un tratado neocolonial, que solo favorece a las grandes corporaciones y a los grupos económicos que concentran riqueza y propiedad. Resulta lamentable que uno de sus impulsores haya terminado siendo el presidente de Brasil. Lula se equivoca al pensar que puede ser una bisagra entre los EEUU- UE-OTAN y los BRICS.  Y también comete un error al defender aquello que es propio de los intereses de la elite brasileña, pero que perjudica a trabajadores, a campesinos y a los pueblos del Mercosur».  

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