Icono del sitio América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC

Declaración final de la conferencia organizada por RJFALyC y LATINDADD

La Conferencia Regional «Tras la pandemia, la guerra. América Latina y El Caribe de cara a los desafíos de la crisis» emitió su declaración final. La misma incluyó, además cuestiones sobre justicia tributaria y endeudamiento, aspectos vinculados a la protección ambiental y la integración regional, con un marcado enfoque feminista.

Por JUSTICIA FISCAL

Declaración Final de la Conferencia Regional Tras la pandemia, la guerra América Latina y El Caribe de cara a los desafíos de la crisis Organizada por la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe (RJFALyC) y la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social (LATINDADD) Lima, 8 y 9 de agosto de 2022 Declaración de Lima.

Declaración de Lima

Las organizaciones y personas que suscriben:

Considerando que:

  1. En medio de los desajustes y desequilibrios provocados globalmente por la pandemia del Covid, el mundo vive un gravísimo momento de guerra que se expresa en el incremento gigantesco de la inflación, el encarecimiento de la energía y de los alimentos que pone en riesgo a millones de personas. El escenario de la guerra entre Rusia y Ucrania, acicateada por la OTAN, enseguida de la pandemia agrava en extremo las secuelas globales de la pandemia que aún nos acompaña.
  2. En América Latina y El Caribe, que debe ser una región de paz, esta situación lleva a un mayor ciclo de pobreza y de exclusión social, acentuando las desigualdades pre existentes en el continente. En especial, las desigualdades en contra de las mujeres, los sujetos feminizados y las diversidades sexuales y de género se han profundizado tanto por la crisis, como por las políticas de recuperación.
  3. Afrontamos retos enormes debido a una crisis múltiple que es muy grave en términos de crisis alimentaria, energética, fiscal, climática y, en muchas partes de la región, crisis de deuda.
  4. A pesar que para los organismos multilaterales, los países de la región son considerados como “países de ingreso medio”, ello no representa su realidad y esconde una serie de vulnerabilidades económicas, sociales, de género y climáticas.
  5. Sabemos que existen los recursos suficientes en el mundo para financiar la Agenda 2030 y la agenda climática, pero falta la voluntad política de la comunidad financiera internacional para orientarlos a la justicia económica, social y climática.
  6. No obstante, en el escenario de pandemia y guerra, América Latina y El  Caribe viven un momento de giro político en varios países que puede representar avances en la democratización social. Las recientes elecciones de Gustavo Petro y del Pacto Histórico en Colombia; de Gabriel Boric y Apruebo Dignidad en Chile; y de Xiomara Castro y Partido Libre en Honduras, traen esperanzas y desafíos a nuestros pueblos al tener propósitos transformadores de inclusión política, justicia social, económica y climática. Esperamos que esas esperanzas se concreten y sean un ejemplo para el resto de los países de la región.
  7. Sin embargo, el principal desafío para la región sigue siendo la manera en que se enfrentarán las crisis actuales. O bien por la vía de favorecer a los intereses corporativos y de las élites nacionales e internacionales, o bien, por una salida que beneficie a las grandes mayorías y que priorice el proyecto histórico de los pueblos por encima del proyecto histórico del capital. Democracia no es igual a capitalismo como nos repite el poder mediático. La vía elegida expondrá si la oleada de cambio político actual va por un camino positivo, democratico e inclusivo o todo lo contrario, es decir, más de lo mismo.   
  8. Partiendo de la Declaración “Cambiar las reglas para preservar la vida: apuesta de Latindadd frente a la pandemia del Covid-19” de mayo de 2020 en la cual se expresó “la necesidad de tomar medidas urgentes para el corto, mediano y largo plazo” para salir de la crisis; se expuso un conjunto de propuestas a modo de nueva agenda económica-social titulada “Nuevas Reglas Económicas, Justicia Social y Democratización”, ello en medio de una disputa abierta entre las élites del poder económico, los Estados y las expresiones de la ciudadanía organizada en las medidas para enfrentar la pandemia. En esa ocasión, afirmamos, y ahora lo ratificamos, que se necesita la mayor articulación posible de las organizaciones sociales y de sociedad civil de la región.
  9. El mundo está atravesando un tránsito geopolítico y la guerra se ha vuelto un eje clave de la coyuntura mundial. Es nuestro deber sumar esfuerzos para finalizar con un conflicto que puede escalar a un invierno nuclear que puede ser el fin de la vida en el planeta, sin perjuicio de que los límites planetarios que la humanidad ha sobrepasado desde hace tiempo ya puso en riesgo la vida en la Tierra.
  10. Finalmente, el rotundo fracaso de la llamada guerra contra las drogas, la cual ha dejado cientos de miles personas asesinadas y desplazadas en la región y ha fortalecido a las mafias, al mismo tiempo que los Estados debilitados y capturados, lo que constituye una de las mayores amenazas contra la democracia.

Hacemos un llamado a las organizaciones sociales para:

En Justicia Fiscal:

En Justicia de la Deuda y del Financiamiento

En Economías Transformadoras

En Integración Regional

Demandamos a las autoridades públicas nacionales, regionales y globales multilaterales y de integración.

  1. A todos los gobiernos de la región, en especial a los de Chile, Honduras y Colombia, que recientemente han abierto procesos de cambio, que lideren la organización de una cumbre regional contra las guaridas fiscales y el abuso fiscal transnacional y un espacio de coordinación permanente en políticas fiscales que se impulse desde el ámbito de la CELAC.
  2. Hacer reformas tributarias progresivas, estableciendo impuestos a las riquezas y grandes fortunas, a las ganancias de capital, herencias y bienes suntuarios, así como a las ganancias extraordinarias de sociedades multinacionales. Impulsar la generación de un impuesto mínimo global beneficioso para nuestros países, impuestos ambientales y al carbón, con el objetivo de financiar servicios esenciales y políticas públicas inclusivas y de calidad.   Promover la eliminación de exoneraciones fiscales de sectores que no lo necesitan, y proyectar, al mismo tiempo, rebajas o eliminación de impuestos al consumo masivo de alimentos.
  3. Combatir coordinadamente la opacidad global de las guaridas fiscales, estableciendo mecanismos de control, regulacion y fiscalizacion en operaciones comerciales y financieras de multinacionales y grandes fortunas individuales, como el intercambio automático de información multilateral, los reportes de operaciones país por país públicos, los registros públicos de beneficiarios finales de empresas, el registro global de activos de acceso público, así como la eliminación del secreto fiscal y bancario y las sociedades offshore.
  4. Revertir el dominio de la OCDE en la gobernanza fiscal global. Es decir, impulsar la creación de un organismo intergubernamental en el marco de las Naciones Unidas que determine los lineamientos de carácter vinculante para la plena participación democrática de los todos los países, con especial énfasis, en los países del sur global. Asimismo, impulsar la creación de un organismo supranacional en materia tributaria en América Latina y El Caribe en el marco de los organismos de integración existentes o futuros.
  5. Implementar un proceso de reestructuración de la deuda a través de un tribunal de arbitraje independiente, transparente, oportuno y vinculante, en el seno de la Naciones Unidas. Asimismo, impulsar las auditorías de la deuda como un mecanismo de verdad y justicia para determinar las deudas ilegítimas.
  6. Dejar de excluir a los países de ingreso medio en las políticas globales de recuperación y aplicar criterios integrales con una perspectiva holística para políticas de financiamiento y renegociación de la deuda, en lugar de indicadores que esconden realidades, como el PIB per cápita.
  7. Eliminar la imposición de medidas de austeridad y condicionalidades en los préstamos a los países de la región, que aceleran y profundizan los impactos negativos sobre la población más afectada por la desigualdad y la pobreza.  
  8. Aprobar una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG), así como una redistribución justa a los países del sur a través de canales fuera del FMI, siendo que la situación de crisis se encuentra en una situación más grave que en el estallido de la pandemia.
  9. Poner alto a la financiarización de la inversión privada transnacional en los servicios públicos, especialmente salud y educación; y poner un alto a la financiarización de los objetivos de desarrollo sostenible con proyectos de infraestructura que generan impactos sociales, ambientales y fiscales negativos en nuestros países.
  10. Poner la reducción de desigualdades de género, raza/etnia en el centro de la agenda política, del crecimiento económico, de la recuperación económica y en general de lo que se denomina desarrollo. La recuperación económica debe ser feminista, antiracista y transformadora. 
  11. Cumplir con los compromisos climáticos de reducción de emisiones y de financiamiento concesional. No más deuda para pagar nuestra adaptación al cambio climático.
  12. Iniciar la transición energética y de modelo económico a nivel mundial, sin profundizar el extractivismo en los países del sur. 
  13. Organizar una Cuarta Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo FpD 4 (Monterrey+20) para, de una forma democrática, tomar decisiones de reforma estructurales de la economía global.
  14. A los gobiernos de países panamazónicos que pongan en práctica sus discursos contra la crisis climática y los derechos de la Madre Tierra, con medidas reales contra la deforestación, la degradación y el aumento de emisiones, y no con maquillajes de las llamadas economías verdes. Exigimos que cumplan y fortalezcan sus compromisos asumidos a nivel internacional.
  15. A los países de la región que velen por la vida y la protección de defensores y defensoras de la naturaleza, evitando su persecución, criminalización, judicialización, amenazas, desapariciones y asesinatos por parte de quienes son los nuevos traficantes y depredadores de los bosques, mafias y sicarios que afectan la vida de los pueblos y otras formas de vida. Para ello demandamos la ratificación y cumplimiento del Acuerdo de Escazú.
  16. El cumplimiento del acuerdo 169 de la OIT y que se firme, ratifique, respete e implemente el derecho a la consulta y consentimiento libre, previo e informado, que incluye el derecho de veto por objeción de conciencia cultural en el marco de la libre determinación de los pueblos y demandamos mantener los hidrocarburos en el subsuelo y una Amazonía libre de minería.
  17. A los países de América Latina y El Caribe, convertir a CELAC en el principal instrumento de la integración regional, promoviendo que deje de ser un simple foro de jefes y jefas de Estado, con la participación plena de la sociedad civil y de los pequeños y medianos empresarios/as, tal como lo hemos propuesto en la iniciativa CELAC SOCIAL, que además tenga en su agenda como prioridades los temas de una nueva arquitectura financiera internacional, un sistema tributario progresivo para la región y una voz autónoma como región en la actual reconfiguración geopolítica que estamos viviendo.
  18. A los países de la región, hacer un llamado a promover la paz mundial, condenar la guerra entre Rusia y Ucrania en la que tiene responsabilidad la OTAN y lamentar las violaciones a los derechos humanos en esa región.

Lima, 9 agosto de 2022, día internacional de los Pueblos Indígenas y día internacional de los crímenes estadounidenses contra la humanidad.

Puede expresar su adhesión a la presente Declaración como ORGANIZACIÓN, llenando sus datos en este enlace: https://forms.gle/2v3Uv33wrVQndfeA9

Puede expresar su adhesión a la presente Declaración A TÍTULO PERSONAL, llenando sus datos en este enlace: https://forms.gle/TfK9r4TH3Evz4X5K6

Salir de la versión móvil