Ecuador: ante la pandemia, más liberalización

En medio de la crisis sanitaria global, que golpea con dureza a los más vulnerables, el gobierno del país andino ha decidido avanzar con un tratado con la EFTA. A continuación, integrantes de la Plataforma de Organizaciones Sociales «Ecuador Decide Mejor sin TLC» responden a consultas sobre el impacto de los TLCs en los niveles de pobreza, en el medio ambiente, y en la vida de los pequeños campesinos.

¿Por qué Ecuador, en el contexto de la pandemia y la crisis sanitaria, decide continuar con la aprobación de los tratados de libre comercio?

Juan Cuvi (Montecristi Vive): Estamos constatando que el capitalismo no se detiene, y mucho menos por consideraciones de índole humano. En este momento existe un discurso a nivel global que insiste en que la mejor respuesta a la pandemia es la reactivación de la producción, aun si esto implica el costo de millones de vidas humanas. En la lógica de ese discurso, que se ha impuesto desde el presidente de los EE.UU., Donald Trump, de Bolsonaro y desde sectores empresariales, no importan las implicaciones que pudiera tener la pandemia cuando lo fundamental es la economía.

El gobierno ecuatoriano ha decidido enmarcarse, alinearse con ese discurso. Y en una alianza con los sectores de la asamblea afines ha planteado la suscripción de un tratado de libre comercio con un grupo de cuatro países europeos llamado EFTA[1].

No hay que olvidar que el Ecuador es una economía capitalista dependiente y, en ese sentido, se ve arrastrada por esas lógicas globales. En el año 2016, el ex presidente Rafael Correa suscribió un tratado de libre comercio con la Unión Europea, aprovechando la debilidad de los movimientos sociales para resistir esa decisión. Hoy, el presidente Lenin Moreno, que es parte del mismo partido político, en la misma línea de continuidad, aprovecha la pandemia para promover la aprobación de este tratado.

No es solamente la ratificación del EFTA, sino la apertura para la negociación de nuevos tratados de libre comercio, como por ejemplo, la Alianza del Pacífico, el tratado con China y un tratado con los EE.UU.

Juan Cuvi

Porque, desde esta lógica empresarial que prima en las decisiones del actual gobierno, están convencidos de que la apertura al mal llamado «libre comercio» será la mejor respuesta para resolver los problemas internos, cuando sabemos perfectamente que esos tratados de libre comercio lo que único que harán es profundizar las condiciones de pobreza de la población ecuatoriana.    

¿Cuáles pueden ser los efectos del acuerdo de Ecuador con los países europeos del EFTA?

Cecilia Cherrez (Acción Ecológica): La manera como el EFTA acaba de entrar en vigencia en el Ecuador, luego de ser aprobado por la Corte Constitucional y la Asamblea Nacional en medio de la emergencia sanitaria y el estado de excepción en vigencia, ratifica el carácter de lo que son los TLC. Son antidemocráticos, porque siempre son negociados, firmados y ratificados de espaldas a la población. Además son perversos, por los mecanismos de los que son capaces de valerse para entrar en vigencia, presentándose como parte de la solución a una crisis social y ambiental extrema que ellos han ayudado a generar.

Cuando vemos al tratado con el EFTA encontramos lo siguiente: primero la necesidad de reconocerle con su nombre, porque dicho en inglés oculta lo que verdaderamente significa. EFTA es la Asociación Europea de Libre Comercio. En el ámbito comercial, se registra que el 90% de las exportaciones del Ecuador a la zona EFTA van a Suiza.

Si se toma en cuenta que las principales líneas de exportación del Ecuador provienen del agronegocio vinculado a la producción de banano, camarón, flores, cacao y pesca industrial, es claro que las fronteras de estas actividades se expandirán, y con ello la contaminación y deterioro de espacios naturales, agravando las afecciones a la comunidades campesinas y pescadoras artesanales, sobre todo por la destrucción de su fuente de sustento.

Cecilia Cherrez

Suiza es también una potencia en el ámbito de los medicamentos. Allí se encuentran registradas unas 200 compañías farmacéuticas que con este acuerdo estarán dispuestas a reclamar derechos de propiedad intelectual sobre medicamentos que implican, entre otras cosas, su encarecimiento y que en las actuales circunstancias resulta más sensible todavía. Suiza, además, tiene intereses en el ámbito de los agroquímicos y la maquinaria agrícola, es decir, en el modelo de agricultura industrial a contravía de la transición en que se encuentran trabajando muchas organizaciones campesinas e indígenas del Ecuador que, en el actual contexto, se han expresado en iniciativas de intercambio y solidaridad que llenan de esperanza.

En esta misma línea no hay que olvidar que Ginebra es la sede de la UPOV, la Unión Internacional de Protección de Obtentores Vegetales, que promueve la propiedad intelectual sobre variedades vegetales. En este contexto se podría dar lugar a una exigencia para que el Ecuador adhiera a la carta UPOV-91 en lugar de la UPOV-78 que rige actualmente, llevando a una mayor dependencia y al control corporativo en la agricultura. Y está Nestlé, la gigante empresa global que controla una parte muy importante del mercado de la leche y alimentos elaborados. Es decir, nos encontramos ante un agravamiento de amenazas y afectaciones que buscan socavar más todavía las bases de nuestra soberanía alimentaria y de cuidado y defensa de los territorios y la naturaleza, profundizando las condiciones de despojo e injusticia.

¿Cómo evalúan los impactos que ya está teniendo el acuerdo con la UE?

Esteban Daza (Instituto de Estudios Ecuatorianos – IEE): Una de las lecciones que deja al mundo, y al Ecuador particularmente, la presencia del coronavirus en nuestros territorios es que la crisis sanitaria, económica y social dan cuenta del fracaso del programa neoliberal. Uno de los mitos que se derrumban con este fracaso es que el libre comercio trae prosperidad a los países, sobre todo en aquellas zonas rurales donde cientos de miles de productores destinan su tierra para el mercado internacional.

El Ecuador tiene un tratado comercial con la Unión Europea que entró en vigencia el primero de enero de 2017. Si pasamos vista a los índices de pobreza vemos que estos no han retrocedido, sino que van en aumento.

Ocho de cada diez campesinos, hombres y mujeres, no tienen garantías mínimas para desarrollar la vida. La pobreza por ingresos crece y los índices de desnutrición crónica en niños menores de cinco años afecta al 25% de la población.

Esteban Daza

El acuerdo comercial no sólo que no ha mejorado las condiciones de vida, sino que profundiza las desigualdades y una matriz primario exportadora, donde la agro exportación gana y los pequeños productores pierden.

Efectos tan inmediatos los hemos podido ver, por ejemplo, en el sector de los pequeños productores de la leche, donde el precio es totalmente inestable. Esto ha provocado que cientos de miles de pequeños productores dejen este tipo de producción y se proletaricen o vayan al mercado de los servicios. Lo mismo pasa en el sector del banano. El 75% de la producción bananera es de pequeños productores, sin embargo las exigencias del mercado internacional los está desplazando. Ahora hay menos pequeños productores y se consolida la mediana y gran industria agroexportadora en detrimento de aquellos. ¿Y qué pasa con la tierra de estos pequeños productores que salen del negocio? Queda concentrada por los grandes capitales.

Otro caso tiene que ver con la estructura normativa. La Ley de Tierras y la Ley de Semillas se han tenido que adaptar al acuerdo comercial. Esto permite que haya extranjerización de la tierra, poniendo a competir a los grandes capitales con pequeños productores para comprar un pedazo de tierra y también prohíbe explícitamente la circulación de semillas campesinas, dejando vía libre al ingreso de transgénicos.

¿Creen que es posible que se avance en un TLC con EEUU?

Manuel Castro (Colectivo Género Acción Política): Esencialmente creemos que los tratados como tales se modificaran así como sus alcances. Sin embargo es claro y obvio que las materias primas ecuatorianas seguirán siendo necesarias para los grandes monopolios y las grandes empresas multinacionales, tanto norteamericanas como de otros países del mundo.

Independientemente de si se trata o no de un tratado de libre comercio, lo que implican y sus alcances seguirán siendo interés de las grandes potencias y de las grandes multinacionales.

Manuel Castro

Confiamos que en estos momentos, producto de la crisis y del enorme llamado global de los grandes Estados a cerrarse en sí mismos, estos tratados se verán por lo menos retrasados. Sin embargo, como decimos, lo que los tratados incluyen muy probablemente siga avanzando por vías diferentes a la lógica de un tratado de libre comercio. Hay que seguir atentos y atentas y seguir enfrentándolos.


[1] La Asociación Europea de Libre Cambio (AELC), también conocida por sus siglas en inglés EFTA (European Free Trade Association) es un bloque comercial integrado por Noruega, Suecia, Suiza y Liechtenstein.

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